Registro II.
Instituto Chileno Norteamericano / 1999 /
 


Por Gema Swinburn
 

Ximena Mandiola ilumina con el color y su reiteraci6n gestual la Sala Nueva y la impregna con su tan particular manera de ver y sentir la pintura.
Con pocas obras nos da a conocer lo que es su quehacer y su gran obsesión. Plasma en la tela con ritmo certero y constante ciertos números o letras, a la manera de una artesana que teje y que no para de tejer, o como a un niño que lo castigan haciendo y llenando planas y más planas. En esta suerte de ordenado vértigo Ximena Mandiola, gracias al color, a las variaciones tonales y con el acto de repetición, consigue efectos e inquieta al espectador.


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