Galería
Stuart
2005
Por
Claudio Herrera Chacana.
La
obra de Ximena Mandiola, opera como contrario a esa filosofía
moderna de la forma artística que Matilde Pérez
tan bien representa. La obra de Mandiola, llena de alusiones
signicas, automáticas y arquetípicas participa del desviacionismo
de los supuestos originarios de la vanguardia moderna. Su
trabajo contiene la ingenuidad de otra desdicha: la posibilidad
de todo sincretismo e hibridaje formal -que a fin de cuentas-
redunda en una toma de posiciones formalista, ¿esencialista?.
Sin embargo, ella conduce sintéticamente la filigrana gestual
de su "opticidad gráfica"; su obra gráfica condensa acertadamente
la desesperación de no tener límites constitutivos estrictos
y programáticos, como si los tiene la obra de Matilde Pérez.
Se trata de estas dos artistas del dilema de una perplejidad
crítica: la dinámica histórica de los estilos y los movimientos
en sus valores de paradigma y necesidad. La obra de Ximena
Mandiola no da con el programa. Sus dibujos y pinturas son
la extensión de una irregularidad conceptual de las simetrías;
virajes y ondulaciones inscriptivas que constituyen una
síntesis formal que permite el movimiento y el reposo. La
inquietud por lo aleatorio en un enredo espontáneo de la
mano sobre el soporte.
Así
puede pues, entenderse el supuesto temático que organiza
esta exposición: Los delirantes trazos suspendidos hacia
lo regular en Ximena Mandioca, el dripping contaminando
un campo abstracto y regular de volúmenes en Malu Stewart.
Esta exposición -juntura mal o bien prevista- concilia opuestos,
sienta cabeza sobre el actual juego formal que hay en las
cinco artistas y el universo estético condicionado.
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